Demasiada información hay sobre las brechas de contemporaneidad, acceso y uso, demasiadas estadísticas, etc. Habría que detenerse a pensar, al menos, qué puede haber detrás de estas desigualdades. Los datos, los números, las estadísticas, las fotos y más tienen que ser una puerta abierta a la reflexión. El trasfondo de estos temas es la necesidad de comprender qué entendemos por desarrollo tecnológico, si lo consideramos una herramienta, un medio al servicio del hombre que es antes que nada persona humana con una dignidad incomparable.
El análisis de tanta información tiene que buscar sincera y profesionalmente un trasfondo moral al asunto. ¿Es
la corrupción política, el enriquecimiento de unos pocos, un capitalismo desenfrenado, un comunismo individualista? ¿Cuáles son los motivos? En un extremo del mundo, la gente nada en la abundancia, renueva sus computadoras y celulares cada año buscando las últimas innovaciones (muchas veces por simple capricho), tiran la comida, gastan cifras enormes en desarrollos educativos que nunca se concretan en la práctica, etc. En otra parte, y a veces no tan alejada (conviviente) con aquellas realidades, están los que no tienen para comer, para bañarse, para vestirse... para sentirse dignos ¿qué es lo que está pasando?
Estamos perdiendo de vista que el mundo tiene que estar al servicio del hombre, y éste debe cuidarlo, porque no fue creado por él; es para sí y para las generaciones posteriores. El universo es un gran contenedor de recursos, que no hace acepción de personas. Son los pode
rosos, los egoístas y mentirosos los que se apropian de tanto recurso universal… muchos lo hacen honestamente, organizando y redistribuyendo equitativamente. Pero seguimos sensibilizándonos con imágenes de África que salen en la National Geographic y por otro lado, nos importan sólo nuestros intereses (ejemplo actual: nuestra presidenta habla de redistribuir la riqueza; pide a los empresarios que ganen un poco menos y sean generosos, y ella compra hectáreas de campo a $7,00 cada una, mientras en las villas las personas se hacinan… Ella y su marido deberían ser ejemplo, y se enriquecen a costa de los más pobres). ¿Pero sólo son los políticos, los empresarios y quienes mueven fondos a gran escala? No, cada uno de nosotros tiene que detenerse a pensar qué es lo que hace para aportar a la humanidad, para dejarle al que viene atrás (no sólo a los hijos, sino también a los desconocidos).
Adjuntamos unas estadísticas de la Organización Control Ciudadano (Social Watch), red internacional que busca la erradicación de la pobreza y sus causas, en miras a asegurar la realización de los derechos humanos. Quizá cuando nos detengamos a pensar sobre estas brechas de acceso a las tecnologías, sobre la pobreza, etc., tengamos que pensar primeramente en estos derechos humanos, que se fundamentan en la dignidad trascendente que le corresponde a la persona humana. Si no partimos de ella, ninguna de las demás reflexiones tendrán sentido, porque siempre dejaremos de lado a alguien para satisfacer a otro. Que el siguiente informe sea solo una puerta de acceso a la reflexión… DESCARGALO
El análisis de tanta información tiene que buscar sincera y profesionalmente un trasfondo moral al asunto. ¿Es
la corrupción política, el enriquecimiento de unos pocos, un capitalismo desenfrenado, un comunismo individualista? ¿Cuáles son los motivos? En un extremo del mundo, la gente nada en la abundancia, renueva sus computadoras y celulares cada año buscando las últimas innovaciones (muchas veces por simple capricho), tiran la comida, gastan cifras enormes en desarrollos educativos que nunca se concretan en la práctica, etc. En otra parte, y a veces no tan alejada (conviviente) con aquellas realidades, están los que no tienen para comer, para bañarse, para vestirse... para sentirse dignos ¿qué es lo que está pasando?Estamos perdiendo de vista que el mundo tiene que estar al servicio del hombre, y éste debe cuidarlo, porque no fue creado por él; es para sí y para las generaciones posteriores. El universo es un gran contenedor de recursos, que no hace acepción de personas. Son los pode
rosos, los egoístas y mentirosos los que se apropian de tanto recurso universal… muchos lo hacen honestamente, organizando y redistribuyendo equitativamente. Pero seguimos sensibilizándonos con imágenes de África que salen en la National Geographic y por otro lado, nos importan sólo nuestros intereses (ejemplo actual: nuestra presidenta habla de redistribuir la riqueza; pide a los empresarios que ganen un poco menos y sean generosos, y ella compra hectáreas de campo a $7,00 cada una, mientras en las villas las personas se hacinan… Ella y su marido deberían ser ejemplo, y se enriquecen a costa de los más pobres). ¿Pero sólo son los políticos, los empresarios y quienes mueven fondos a gran escala? No, cada uno de nosotros tiene que detenerse a pensar qué es lo que hace para aportar a la humanidad, para dejarle al que viene atrás (no sólo a los hijos, sino también a los desconocidos).
Adjuntamos unas estadísticas de la Organización Control Ciudadano (Social Watch), red internacional que busca la erradicación de la pobreza y sus causas, en miras a asegurar la realización de los derechos humanos. Quizá cuando nos detengamos a pensar sobre estas brechas de acceso a las tecnologías, sobre la pobreza, etc., tengamos que pensar primeramente en estos derechos humanos, que se fundamentan en la dignidad trascendente que le corresponde a la persona humana. Si no partimos de ella, ninguna de las demás reflexiones tendrán sentido, porque siempre dejaremos de lado a alguien para satisfacer a otro. Que el siguiente informe sea solo una puerta de acceso a la reflexión… DESCARGALO

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